Aunque la mafia se vista de democracia, mafia se queda

Le llaman política y es pura mafia.

Si alguien observara una sociedad dirigida por usureros, reyes y obispos creería sin duda haber retrocedido varios siglos. Si le contaran que el sistema sólo es sostenible gracias a la preservación de los bancos, paraísos y exenciones fiscales, justicia ficción y explotación ciudadana, y que el futuro de España pasa por convertirse en un oasis de casinos y prostitución, probablemente no entendería nada. Si le dijeran que no hay remedio, que es una crisis económica mundial de efectos incontrolables, que es imprescindible rescatar a la banca, indemnizar a los causantes de la crisis, y recortar derechos básicos como educación y sanidad pública mientras “la familia” sigue copando cargos de confianza, retribuciones astronómicas y beneficiándose casualmente de las recientes privatizaciones, entendería que es simplemente una estafa.

Una estafa sólo sostenible por la complicidad generalizada de partidos políticos, jueces, empresarios, iglesia, medios de comunicación, ciudadanos. El silencio de la mafia.

Le llaman política y es una secta.

¿O cómo denominar a un movimiento de culto a un  dios “mercado” inefable, omnipotente y omnipresente que requiere confianza y respeto incondicional absoluto?

¿Un credo incuestionable, que desprestigia y acalla voces discordantes, que niega la posibilidad de la existencia de alternativas?

¿Que somete a sus feligreses bajo la irracionalidad del miedo?

¿Que limita el acceso al conocimiento (y por tanto, capacidad de reflexión y crítica) al capital como única garantía de preservación de la casta?

Control del conocimiento por parte de unos pocos sobre una masa ignorante, y por tanto dócil y fácilmente manipulable. Definición de secta.

Le llaman democracia y no lo es

Hubo un tiempo en el que creía en la figura del político como trabajador al servicio del ciudadano, y protector del interés colectivo, y en la democracia como sistema en el que el poder quedaba en manos de la ciudadanía, quien delegaba la gestión del bien común a políticos por ella elegidos. Hubo un tiempo en el que creía en los reyes magos.

Pero será que algo queda de esa jovencita ingenua, pero sigo creyendo y más que nunca en el poder de la democracia. En el poder del pueblo, en el gobierno del pueblo.

Porque el entramado mafioso escrupulosamente diseñado cometió un pequeño error de cálculo. Y por un fallo del sistema surgió una ciudadanía consciente, madura y responsable que denuncia que el rey no está desnudo sino vestido de oro y diamantes.

Una ciudadanía que se rebela y grita que esto no es democracia sino una farsa, y que esto no es una crisis sino una estafa.

Una ciudadanía que no cree en esa farsa de justicia para unos pocos, y decide hacer justicia con sus propios medios. Y reclama transparencia y denuncia  la indecencia y levanta juicios ejemplares hacia algunos de sus responsables.

¿Qué hacer ante esa molesta movilización ciudadana? ¿Cómo controlar a una masa anónima sin jerarquías ni líderes identificables? ¿Cómo negar su evidencia cuando ya no hay censura mediática que valga? ¿Reprimir la resistencia pacífica a base de fuerza bruta y leyes antiterroristas?

Quizá será sólo un enjambre de hormigas molestas, sin las herramientas ni los medios necesarios para luchar contra la mafia globalizada. Pero tienen la solidaridad de la lucha compartida en defensa de la verdad y sus derechos básicos.

Y a todo esto, los Intelectuales, ¿dónde están?

Si como parece evidente, no se trata de una crisis económica sino de valores, se requiere más que nunca el posicionamiento crítico de los intelectuales que evidencien las fallas del sistema, ofrezcan análisis profundos y críticos, denuncien la ruina moral de los poderes fácticos y iluminen posibles vías de saneamiento y perspectivas de futuro. Avales éticos y de pensamiento a los que asirse.

Pero más allá de honrosas e imprescindibles excepciones, el silencio administrativo intelectual es desolador.  ¿Será un triunfo más de la política del miedo o del clientelismo? ¿O del desprestigio continuado y generalizado del pensamiento, del triunfo de la mediocridad, y de la cultura entendida como puro espectáculo, opio del pueblo?

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Acerca de delirandounpoco

...y me dio por delirar un poco... (suele pasar) ...la versión oficial? algo así como gestora, consultora, comunicadora cultural..., o algo parecido...
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