Un ejemplo de práctica institucional colaborativa y abierta

Hace ya casi un mes tuve el placer de participar como relatora en MOV –S 2012 Espacio para el Intercambio Internacional de la Danza y las Artes en Movimiento en Cádiz, encuentro promovido por el Mercat de les Flors y acogido por el Ayuntamiento de Cádiz, coincidiendo con la celebración de Cádiz en Danza.

Un mes más tarde, han sido muchas y muy interesantes las reflexiones surgidas de sus participantes (1)  (2)   . Riquísimo análisis sobre metodologías colaborativas desde el blog de @adolfoestalella, los impagables mapas de @mardiaca, las sensaciones de @iguazelelhombre… Francamente poco queda por aportar, así que en realidad que escribo por necesidad vital y por puro agradecimiento.

Primera reflexión que me viene a la cabeza… ¿Por qué casi todos los que estuvimos en calidad de metodólogos o relatores hemos sentido la necesidad de escribir tras el encuentro? ¿Quizá por la consciencia de haber sido invitados a un experimento, a un intento de romper con barreras y prejucios institucionales y sectoriales?

Primer experimento, la propia organización del encuentro. Muy pocas veces una institución pública como el Mercat de les Flors cede su protagonismo y control en manos de un equipo formado por profesionales autónomos trabajando en red desde diferentes puntos (Galicia, Madrid, Berlín…)  para organizar un evento en una ciudad ajena a todos ellos. Algunos predican aquello de trabajo en red, de apertura institucional, de creación de estructuras participativas y horizontales. Otros lo ponen en práctica, y sólo por el riesgo merecerían quitarse el sombrero. Porque al fin y al cabo son estos pequeños gestos los que permiten abrir grietas, romper inercias y seguir avanzando, más allá de estructuras burocratizadas y pesadas. Son estos gestos los que ofrecen ejemplos de que otro modo de funcionar es posible, y que a menudo sólo requieren la voluntad de determinadas personas y un cierto riesgo. ¿Y cuándo hubo innovación y evolución sin riesgo? ¿Cuándo hubo cultura sin riesgo?

Cuando además el empeño surge de una voluntad firme de huir de personalismos y de garantizar la sostenibilidad de la iniciativa, más allá de la dependencia institucional, no queda más que decir “chapeau”! Y cuando el resultado es una organización impecable y gestionada desde una discreción y rigor incuestionables de profesionales como @nataliabalseiro y “Productores” como @vcarbajales y @pportellano, no queda más que concluir que otros modos de hacer son posibles, y con excelentes resultados. Y si participamos todos sin dudarlo y si estamos aquí todos necesitando escribir, será porque el cariño unido al rigor son capaces de movilizar montañas.

Segundo experimento. Provocar cruces sectoriales y apertura de miras en un sector tradicionalmente endogámico (como todos los culturales) como el de la danza. Se trataba de poner a trabajar a profesionales del ámbito de la gestión cultural y de la danza durante cuatro días intensos. Quizá ahí un pero. No sé si el ámbito en el que me tocó hacer de relatora, “Público – privado”, facilitó una mayoría de participantes con un perfil más cercano a la gestión cultural, aunque especializado en danza,  pero me hubiera gustado contar con más visiones desde la creación, y desde los públicos y los no públicos.

Y quizá otro pero, que al parecer en otras mesas empezó a dar los frutos esperados. Que de una metodología propia de la gestión cultural, por definición, como notó algún participante, más bien de la gestión empresarial (de lo que venimos pecando demasiado a menudo), pudieran producirse esos cruces de formas de expresar, interpretar, relacionar desde una perspectiva más perceptiva, intuitiva y libre. Dos lenguajes, dos visiones, cuya suma debería provocar la reflexión hacia la necesidad de humanizar y flexibilizar metodologías, sin por ello restarles rigor, encontrar modelos propios de la cultura, conceptos compartibles.

Y un último pero, lanzado sólo desde el más absoluto cariño y admiración, y con la única intención constructiva de seguir avanzando. Quizá la presentación del resultado de un trabajo colaborativo habría requerido una elaboración más colaborativa. Pero quizá estábamos ya demasiado exhaustos. Quizá era escaso el tiempo. Pero sí creo en la importancia de los gestos, y este último gesto quizá se podría pulir algo más para garantizar la coherencia del proceso.

Tercer experimento. Desde una fase previa de  recopilación de reflexiones interesantísimas compartidas desde la red, y  a partir de las cuales plantear las temáticas a desarrollar, a casi un manifiesto imprescindible de @ptqk de lo que representa la gestión con comunidades, como punto de partida impecable esencial.

Partimos de un contexto en el que el nivel de implicación y la profundización en los materiales a disposición depende de cada persona, sus intereses y posibilidades. Y la misma reflexión se encuentra ahora en el modo de abordar la recopilación de conclusiones. ¿Qué sentido tendría asumir la tradicional publicación cerrada cuando las conclusiones se van incorporando de forma abierta y en progreso desde las mismas redes y desde diferentes miradas?

Cuarto experimento. El mismo esquema de las jornadas. Mañanas de trabajo por grupos temáticos, con mesas que comparten resultados al final de la sesión. Tardes con presentación de experiencias concretas que ayudan a ilustrar cuestiones planteadas en las mesas. Experiencias prácticas, soluciones, experimentos, conclusiones, no grandes ponencias teóricas. No es el momento.

Tardes – noches de disfrutar de danza desparramada por la ciudad. Desde que el cuerpo de un bailarín emerge de entre la arena ante la mirada atónita de los bañistas habituales que rápidamente corren tras de él cual flautista de Hamelín, y cuyos comentarios son impagables, hasta el regalo que supone disfrutar de uno de aquellos espectáculos que por sí solos darían sentido a años de lucha y de defensa del trabajo concienzudo de una creadora como María Muñoz de Mal Pelo. “Todos los nombres”, imposible permanecer impasible ante ese regalo de ironía, provocación a la reflexión, ternura, delicadeza extrema… Gracias!

Ahora bien, uno creería que un encuentro internacional de gente de danza en Cádiz iba a ser un jolgorio de pescaíto, bañitos y bailoteo. Je!! De #pescaítoypensamiento nos quedó el pensamiento! (momento #perdoneu…). Pero será que el pensamiento y el trabajo en equipo también alimentan, y que había mucho cariño en esa organización y mucha necesidad de sentimiento de apoyo mutuo, por lo que no se produjo una rebelión! Al fin y al cabo, siempre nos quedará El Manteca para celebrarlo! …y unas fotos para recordarlo!Imagen

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Acerca de delirandounpoco

...y me dio por delirar un poco... (suele pasar) ...la versión oficial? algo así como gestora, consultora, comunicadora cultural..., o algo parecido...
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3 respuestas a Un ejemplo de práctica institucional colaborativa y abierta

  1. Pepe Zapata dijo:

    Cristina, como siempre… síntesis clara y concisa… resumen de lo que ocurrió durante aquellos días. Muchas gracias. Y encantados de… propiciar la CO-mpañía…

  2. Pingback: Relato del encuentro: Varias aportaciones (3) | MOV-S 2012

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