La autogestión del caos. Reflexiones a partir del taller “Formas de gobernanza” organizado por Xarxaprod.

Hace unos días asistí a un taller sobre Formas de gobernanza, impartido por Amador Fernández-Savater y organizado por XarxaProd.
Amador inició el taller exponiendo algunos de los aprendizajes extraídos de la experiencia de tres espacios autogestionados como el 15M, Tabacalera y Campo de Cebada.
Experiencias extrapolables, compartibles con la gestión de otros espacios públicos, espacios comunes, de otros espacios culturales.
Aquí comparto algunas preguntas, reflexiones y notas a recordar que me llevé puestas a partir de su presentación y el debate posterior.

Espacios culturales como espacios políticos: Si entendemos la política como propuestas o formas de relacionarse con las cosas del mundo, los espacios culturales se convierten en espacios políticos. Lo que se juega en estos microcosmos son maneras de pensar cómo podríamos organizarnos en el mundo, laboratorios de exploración, de pensar otras formas de hacerse cargo de cosas comunes.
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Algunas características de estos espacios:
Lugares donde lo común trasciende polaridades como público – privado. Lugares de resonancias, de preguntas comunes.

Apertura como seña de identidad, sin fronteras duras y con permanente esfuerzo de invitación.

Multiplicidad: Espacios donde cabe una pluralidad de actividades que confunde nuestras categorías clasificadoras habituales.

Carácter reapropiable: Cuanto más reapropiable, sin grandes mediaciones ni protocolos, más vivo y complejo.

Espacios de estar: Espacios de vida, lugares de estar, pasar donde sea posible simplemente ir a estar, sin necesidad de consumir.

Espacios de deseo: Lugares donde el dispositivo permita que circulen los flujos de deseo.

Pérdida de control: Los espacios de vida son aquellos en los que hay que asumir una cierta pérdida de control. Son lugares interesantes como formas de experimentación de esa pérdida de control.

La autogestión del caos
¿Cómo organizarse entre desconocidos, cuando la indeterminación y la hetereogeneidad es muy alta, así como la complejidad de la experiencia? ¿Cómo convivir formas de vida muy diferentes, experimentar formas de vida desde la complejidad? ¿Cómo aprendemos a convivir con el caos que genera la porosidad, a entender e integrar el caos como riqueza? La realidad está hecha de impurezas. Si partes de tu ideal la frustración está prácticamente garantizada. El caos es reflejo del caos del mundo, de la pluralidad.

¿Pero cómo decidir sobre asuntos comunes cuando la complejidad es muy alta? ¿Cómo organizarse?

¿Quién decide?
Tensión en las formas de autogobierno propuestas. Las asambleas no funcionan, por muy democráticas que sean.

Existen formas de organizar cotidianamente los espacios que no se ven ni reconocen como formas de gobierno, formas de cuidado que se autoorganizan pero que no sabemos reconocer ni potenciar.
En el caso de las acampadas del 15 M, las asambleas ejercían un papel más simbólico que ejecutivo. Como organización dinámica de consensos, en las asambleas todo estaba perfectamente medido y estudiado (gestualidades, formas de consenso…), pero en realidad se decidía muy poco en ellas.

Algunos aspectos positivos de las asambleas:
1. Escucha y pensamiento colectivo, algo tan raro en nuestro día a día. Tomar su palabra como el comienzo de tu pensamiento, salir de los monólogos y enhebrar pensamientos.

2. Regalarnos colectivamente tiempo, con inversión radical de las prioridades. El tiempo se puede fabricar (en las asambleas todo el mundo tenía tiempo).

3. Ruptura de las lógicas de reparto de la palabra. Cualquiera tiene una experiencia particular a compartir.

4. Vocabulario compartido: respeto, horizontalidad

5. Ritual, ceremonia, como poderoso elemento de generación de sentimiento de comunidad: las asambleas actuaban más como un ritual para fortalecer el sentimiento de unión que como mecanismo de organización. El Asamblea era casi un teatro.

Algunos problemas de las asambleas:
1. Requiere consenso – simplifica: se presupone o requiere demasiada homogeneidad. Para compartir en asamblea y llegar a consenso unánime había que llegar a declaraciones de mínimos, además de ser un mecanismo muy poco ágil.
La Asamblea funciona en condiciones de homogeneidad de experiencia, de escala de valores, de formas de vida. La complejidad se incrementa cuando la hetereogeneidad se amplía y pierdes el control.

2. Centraliza el poder de decisión: Forma de gobierno centralizada, relativamente alejada del día a día.
Guerras de poder: Cuando se concentran las decisiones de poder en un solo lugar se generan luchas por la hegemonía.

3. La palabra termina por excluir a quien no la domina. Quien mejor maneja la palabra, más poder tiene.
“Los activistas blancos a los que os gusta hablar gobernáis el espacio”

4. La asamblea en ocasiones no es percibida como espacio legitimado común, sino como una tribu que pretende imponer la forma de decisión.
Peligro de disfuncionalidad de la asamblea y apropiación de la misma. Puede llegar a un momento de autorepresentación, de autolegitimación, con ruptura de diálogo arriba-abajo y rotación. Cómo articular un mecanismo de participación y de representación.
Quién otorga legitimidad. Quién se apropia de qué.

5. Palabra – acción, separados, distancia entre la palabra y el hacer concreto. La asamblea no se hacía cargo de los efectos de las decisiones (a diferencia de la organización de la vida del campamento).

Hannah Arendt: Los griegos inventaron la separación entre público (la palabra de los hombres “libres) de lo privado (la gestión de lo cotidiano, ligado a la necesidad, a cargo de mujeres y esclavos). Si existe necesidad no existe libertad.
Pero la separación palabra – acción / reproducción de la vida aún está muy presente en nuestra sociedad.

Sin embargo, más allá de las asambleas se construyó una pequeña ciudad más habitable, hospitalaria, con atención a las diferentes necesidades de la vida y a las diferentes formas de vida, con atención a los cuerpos, al cansancio, a la reproducción de la vida (y sin reparto por sexos). “Si un movimiento quiere durar, necesariamente tiene que preocuparse por el cuidado de la reproducción de la vida” (Silvia Federici).

La fuerza era la vivencia del propio campamento. “Vivíamos la vida que queríamos vivir.” Una experiencia de cuidados, de cooperación. La dimensión del campamento es la dimensión de la organización de la vida común (huerto, cocina, guardería, psicólogos, biblioteca…). Había comisiones de trabajo, cuyas conclusiones se compartían en la asamblea.

Pero de nada de todo ello se habló en las asambleas. “Era un ir adaptándose a la calle, a lo que se necesitaba”. A la secuencia convencional occidental: 1º Hipótesis – 2º ejecución. Deliberación – decisión – ejecución, se contraponía un constante pensar – hacer: Se piensa lo que se hace, mientras se hace, de acuerdo con lo que se hace.

Resulta significativo ver cuántos vídeos hay de las asambleas del 15M y qué pocos de la organización cotidiana de la acampada. Lo íntimo y común: “lo que no merece ser visto”.

Diferentes grados de vínculo pueden ser útiles, cualquier compromiso mínimo puede ser útil, sin poner un listón demasiado algo a la participación y el compromiso. Todo aporta si tenemos una concepción de participación abierta e integradora. Cualquier aportación es válida, es un regalo. Existe una alta multiplicidad de registros y de formas de participación posibles. Inclusión de otras capacidades humanas, de otras formas de acción, no sólo supeditado a la palabra.

Ingenuidad de la idea de armonía.
Al final el problema central y que nadie asumía era: ¿quién limpia el retrete?
De la importancia de mirar el espacio desde el WC.

¿Quién se encarga de lo común, de lo que afecta a todos, con visión de conjunto? ¿Cómo conciliar lo mío y lo de todos?
¿A quién pertenecen las paredes? ¿Quién puede decidir sobre ellas?
¿Cómo ejecutar decisiones como cerrar el espacio? ¿Quién decide los horarios de cierre? ¿Cómo calendarizar las actividades?

¿Cómo se cumplen las normas sin recurrir a la violencia, al castigo? La asamblea tiene poder legislativo pero poco ejecutivo.
Las mediadoras a menudo terminaban desbordadas. Los acuerdos se rompían una y otra vez, generándose una desconfianza que terminaba afectando a la convivencia.

Sin embargo existía una organización del día a día que sostenía el lugar.

¿Y si los espacios se gobiernan por los hábitos? ¿Y si lo que hay que cambiar son los hábitos, cómo se relacionan los cuerpos con nuestros espacios, no sólo la conciencia?
En nuestro esquema occidental todo pasa por la lógica, el pensamiento, la norma. El hábito es la relación entre tu cuerpo y el mundo, donde no interviene la ley.

Bordieu: El orden es inconsciente. ¿Cómo intervenir no tanto en la conciencia sino en otras prácticas, en los hábitos inconscientes?

Lo que cambia la realidad son los afectos, los hábitos, la relación cuerpo – mundo.
John Beasley-Murray: Cambian más los afectos que se constituyen en hábitos: “afectos congelados”, repetitivos.
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=195829

Ej. Los códigos éticos a menudo se quedan en papel mojado. Lo importante es incidir en los hábitos, en las prácticas.
El autogobierno depende de los hábitos, no tanto de lo discursivo.
Ej. El capitalismo se reproduce a través de los hábitos, mientras que desde el discurso sería fácilmente rechazado.

¿Cuando se cierra un espacio, quién lo siente como propio?
Colisión entre lo común (de lo que formas parte, que empodera, a veces vinculado al sentido de propiedad), y lo público (quien navega en él). ¿Cómo combinar el hecho de que todo el mundo tenga derecho a entrar a un espacio con el sentimiento de pertenencia, de apropiación?

Si haces cuerpo con el espacio, el espacio te afecta, deja de ser abstracto, para ser un lugar a cuidar.
Ej. En lugar de intentar convencer “gente joven, venid”, pon una cancha de baloncesto y vendrán.
Ej. Organización de “juntadas” para cocinar y limpiar como mecanismo de generación de comunidad y pertenencia.

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La cocina puede convertirse en un imprescindible elemento vertebrador, un lugar de convivencia y circulación.

(Jabuti) Generación de comunidad en torno a la bombona de butano, contra la ley del más fuerte. La cocina como centro de los problemas cotidianos y prácticos. Pensar en común mientras se cocina, con un pensar-hacer desde de lo habitable.

Importancia de los espacios informales, sin aspiración a gobernar el conjunto pero que son muy importantes para el conjunto. Los momentos de cañas son los espacios de confianza, de profundidad… La pregunta es si podemos gobernar sólo desde el momento de las cañas.

Cooperación y autoresponsabilidad por lo común.
Importancia de generar la conciencia de autogobierno, que los que habiten el espacio lo gobiernen.

Provocación de catástrofe como modo de activación de la autorresponsabilidad.
Ej. Cerrar el espacio para que surjan cuestiones como quién se hace cargo de las llaves.
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¿Sobre quién recaen las responsabilidades últimas? ¿Quién asume la responsabilidad de un crédito, de un accidente? Los procesos artísticos a menudo se basan en la transgresión.
La asunción de responsabilidades como arma de doble filo deber/poder.

¿Cómo se articula la gestión?
¿Son posibles modelos de cooperación sin un órgano/responsable de coordinación/gestión, sin un equipo de gestión al servicio de lo común?

Creación de bandas, agrupaciones en torno a afinidades compartidas. Pero siempre hay alguien de otra banda que te genera confianza, creando legitimidades en red (ya no asamblea como único lugar de concentración de confianza). Legitimidades distribuidas, multiplicidad para responder a la complejidad de la multiplicidad.

Es importante detectar y contar con aquellas personas capaces de ejercer liderazgos, de escuchar, sintetizar, empatizar, canalizar energías, posibilitar cambios. Lo importante es que no se constituya como liderazgo permanente. Que el reconocimiento no constituya autoridad. Liderazgos situacionales, para una situación concreta.

A veces mecanismos, modelos y herramientas de gestión pueden incidir en los hábitos y capacidad de participación y autogestión. Ver formas de automatizar la cooperación.
Ej. “Makers space” (Londres): 1000 socios sin órgano rector se organizan a partir de una wiki.
Ej. Usuarios con llave para acceder con libertad horaria en Hangar o La Caldera.
Ej. Software libre.

No cambiarlo todo no es excusa para no cambiar nada.
No porque habitemos una institución muy jerárquica no hay espacio para lugares más habitables, aunque sean de manera parcial. Aunque sean efectos micro, desde lugares materiales como la cocina. Generar efectos desde un punto, como la acupuntura. Posibilidad de injertar otra lógica, otra sensibilidad, un injerto de vida en algo más pesado.
La mejor manera de contagiar otra manera de hacer es contagiar un hacer, no tanto “enseñar”, propagar una manera de hacer.

A menudo las instituciones públicas delegan la responsabilidad. Hasta qué punto se despreocupan de la política pública, de su responsabilidad. Hasta qué punto se trata de desguazar lo público para que voluntarios se hagan cargo de ello. ¿No estaremos trabajando gratis para la institución y cumpliendo la función de otros? Lo amateur está desplazando a la profesionalidad. Voluntario profesional como nueva profesión que lava la cara de la institución.

Si se plantea hacer un polideportivo en el Campo de la Cebada ganamos un equipamiento público pero perdemos la manera de aprender de forma colectiva. ¿Cómo pensar espacios de convivencia, espacios híbridos de gestión?

¿Cómo sedimenta, qué registro, qué balance, qué pensamiento queda?. A veces es bueno que las cosas duren para que se transmita el saber, que se pueda recuperar la experiencia, ese poso, ese aprendizaje, en lugar de empezar cada vez de cero. No podemos permitir que se desmantele todo cada vez. Los fracasos también pueden ser productivos si se registran. Registrar es elaborar, escuchar, interpretar, no sólo poner una cámara. Que la gente que vive las cosas piense las cosas.

Alguna documentación más:
http://revistaalexia.es/campo-de-cebada/
http://latabacalera.net/c-s-a-la-tabacalera-de-lavapies/dossier-csa-la-tabacalera/
http://blogs.publico.es/fueradelugar/1188/la-tabacalera-primer-ano-de-vida

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Acerca de delirandounpoco

...y me dio por delirar un poco... (suele pasar) ...la versión oficial? algo así como gestora, consultora, comunicadora cultural..., o algo parecido...
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2 respuestas a La autogestión del caos. Reflexiones a partir del taller “Formas de gobernanza” organizado por Xarxaprod.

  1. nacho dijo:

    Recuerdo que hará unos diez años o más, me acerqué a Transit para comentarte mi proyecto de “Hotel”. Leyendo este post me doy cuenta de lo que me habría ayudado para explicarme el que ya lo hubieras escrito entonces. Pero el tiempo y los saberes son en alguna manera lineales.

    Un beso.

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